En No pasarán nos
recuerdan por qué la lucha es tan importante para nosotros y por qué
quedarse sentado en casa, sin hacer nada, sin pelear, aunque sea por una
mínima parte de lo que nos parece importante, es una pérdida de tiempo.
Todas las edades se han visto regadas por las luchas de aquellos
oprimidos contra los que les oprimen, y si no fuera por nosotros, por la
Historia que nosotros creamos, probablemente nos encontraríamos en un
pozo negro, tan oscuro, tan dispuesto a fagocitar aquello que nos es
nuestro por derecho propio, que estaríamos, por denominarlo de una forma
que todo el mundo pueda entenderme, jodidos. Édouard Martin fue lucha, fue batalla, consiguió ganar
ciertas peleas, aunque no fuera la guerra entera, y hoy en día se
convierte en una voz que puede construir un futuro distinto, aunque esa
distinción sea pequeña, pero que puede convertirse en una introducción
de lo que está por llegar.
Hacer caso a personas como Édouard Martin que
construyen con palabras el alegato de los alegatos, la visión de una
persona que vive por y para su dignidad, para que su alma no se vea
corrompida, para que la hipocresía política salga a la luz y convierta a
aquellos que nos han puesto en esta situación en culpables y no muñecos
de trapo que parecen no saber lo que hacen. Porque en esta vida hay que
luchar por lo que uno quiere. Y en No pasarán no sólo hay lucha,
sino también determinación. Porque recordad: somos hijos, somos
Historia, somos lucha. Y eso, aunque lo intenten, no podrán quitárnoslo
nunca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario